sábado, 7 de julio de 2012

CHINO DOMINGUEZ: RETRATANDO LIMA, ASÍ... A LA MALA



Era en año 1960, caóticos años limeros. Un buen lugar para que las fotografías sociales salgan a la ligera, en cada esquina, a cada paso. Caminar ese infierno en blanco y negro de la Lima sesentera y ver todo desde esa Nikon F3 que tanto lo acompaño no fue para nada fácil para Carlos "El Chino" Dominguez, El penal "El Sexto" fue su elección donde entraban 500 personas habían 3000 reos, le dijo a un amigo que denunciara y entro. Una amiga le llevo la cámara escondida y tomo la fotografía, así se tenia que arriesgar, ese era su trabajo y salio de portada en la revista Caretas, cambio la realidad del INPE de aquel entonces.  

El Chino Dominguez quería ser pintor, su papá no quiso "los pintores son borrachos decía" siempre tuvo en mente plasmar la realidad en algo. Lo logro con la fotografía. Fue a sus 14 años cuando su papa lo llevo al estudio fotográfico del japones Antonio Noguchi. “Con él aprendí la disciplina, la técnica de la fotografía. Tuve que dejarlo para buscar otras cosas. Me fui a Argentina al Instituto de Fotografía Sandy y ahí obtuve una beca y como resultado de un segundo premio pedí trabajar en la revista El Gráfico, que yo leía mucho en Lima. Trabajé nada menos que con el gran Félix Frascara”, dice.



Él dice que la poesía es la puerta para todo. Un poeta, un narrador hace la ortografia narrativa con las palabras, lo que un fotógrafo debería hacer es lo mismo. El retrato al Perú y muestra de eso es su libro "Los Peruanos" se ve en el un niño negrito en el Rimac, una invasora del cerro San Cosme, los sobrevivientes del terremoto del 70 en Huaraz. “Es el primero de setiembre de 1983. Estoy pasando por la Plaza San Martín y veo a unos niños bañándose en las piletas de agua. Dos días después, el niño que fotografié, murió electrocutado por dormir en una de las cajas de luz de la plaza. Ahí nace el “Petizo”, y actualmente un albergue de niños lleva su nombre”, recuerda.

Una vez le preguntaron: ¿Usted cuando dejara de fotografiar" el respondió: Cuando vea a un millón de niños riendo en las calles de Lima.

    

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